miércoles, 28 de enero de 2026

Nacho Duato en la Jaula de Gatos

 


Nacho Duato en la Jaula de Gatos

Hablar de Nacho Duato es hablar de un creador melómano, de un coreógrafo inconformista, empático, comprometido, crítico, y todo en Nacho es movimiento.

En coreografías como Mediterránea, Jardì tancat, narrando historias trágicas como Granados y Lorca, ha conseguido pasear nuestra cultura y nuestra tierra, Valencia, por todos los rincones del planeta.

Vanessa Monfort


Quiero peinar a la luna con los rayos del sol.

Yo me he llevado muy bien con todos los ministros, con los de derecha con los de izquierda y no pasaba nada. Lo malo es que ahora parece que no te puedes llevar bien con alguien que es distinto a ti. Yo, por ejemplo, pensaba muy distinto pero me llevaba muy bien con Miguel Ángel Cortés, que era secretario de Estado. Él me ayudó muchísimo, y era de derechas pero muy abierto, muy simpático y muy trabajador. Pero ahora parece que si eres de izquierda, pues te cancelan como me han hecho en el Canal, no te dejan, entonces te han cancelado el canal, en Móstoles, en Murcia. Pero ¿por qué? Yo no hablo mal de nadie. Mi ballet es el canto a la belleza, a la música, la música.



Cuando creamos la Nacho Duato Academy tuvimos una avalancha de llamadas de Japón, Nueva York… y ahora tenemos un buen número de alumnos de países tan diferentes como Japón, Australia, Colombia, etc. Un niño por Instagram me dijo que su ilusión sería bailar con al maestro Nacho Duato pero que no tenía ni para comer y buscaba un crowdfunding. Encontramos casa, billete y ya está aquí bailando. La Academia es para educar niños que tienen aptitudes para bailar, pero no tienen medios económicos. Tenemos becados a 25 niños y niñas que suponen 35.000 €.



Yo tengo que decir que me siento un pirata. Hace dos meses nos han dado el Premio de Cultura del Hermitage a Gergiev y a mí. Gergiev, el director más importante y después de Putin el más importante en Rusia. Y allí en el Salón de los Zares estaba Putin y un mucha gente más como un ejército a punto de desfilar y yo no me sentía tan importante para estar allí como ahora tampoco me siento importante aquí con vosotros en la Jaula de Gatos.


¿Cómo me siento viviendo en Rusia con la presencia de Putin? Bueno, yo no vivo con él. Cuando vivía en España y estaba el franquismo, yo me iba a estudiar ballet a Londres con 18 años y cuando entraba por la puerta de mi academia, me decían, mira, ya viene aquí el dictador franquista. Los rusos son una gente maravillosa, una cultura increíble, el amor por la danza, por la ópera, a mí me quieren tantísimo, mis técnicos saben de música, casi todos los técnicos han sido primero bailarines. Rusia no es Putin. Putin ha venido a tres de mis estrenos, cosa que no ha venido aquí ningún presidente del gobierno.



Si vienes a España, tienes que aprender la escuela bolera, es una joya que no existe en otro país del mundo. Estoy tratando de reivindicar la escuela bolera, porque desde que los Pericet ya no son profesores, está desapareciendo.



Es más difícil el clásico. Aída bailando Zarabanda es una maravilla. Pero en este país, no sé por qué, hay muy pocas coreografías y hay muy pocos profesores que puedan enseñar. En la Escuela Bolera necesitas tus vestuarios, tu orquesta, interpretar a Albéniz, Falla, Turina... 



¿Por qué no se montó una escuela o un centro cultural en el teatro de Antonio El Bailarín con visitas a su casa, ver sus fotos, sus videos, donde él bailaba, etc.? Porque el baile en este país siempre ha sido la hermana fea.



Hay muy pocos chicos que bailan flamenco, pero eso es una pelea que tengo yo, que no hay chicos que quieran. Todavía a estas alturas hay chicos que les da miedo decir que quieren ser bailarines, porque sus familiares no quieren.



Así como la energía lumínica se convierte en materia, yo creo que la música y el arte transforman el alma en algo luminoso y el álbum grandioso y el algo superior. Cuando oigo música, no tanto cuando veo pintura, pero sobre todo con la música y con la danza pienso que si Dios existe tiene que saber bailar y cantar, claro.



Me preguntaron si España era un desierto cultural. Yo intercambié los roles y me puse de presentador y entrevisté al que lo era. Le hice las siguientes preguntas: ¿cuándo ha sido la última vez que ha estado usted viendo un clásico como Lope de Vega o Calderón de la Barca?, ¿cuándo ha estado usted en el Teatro Real viendo la última ópera? Fueron negativas. ¿Y usted no cree que esto no es un desierto cultural si un presentador de un programa prime time no ha ido ni al ballet, ni a la ópera, ni al teatro?





Yo estoy contento con lo que he hecho, y contento con lo que la gente me quiere, y contento con el éxito. Lo importante es cómo uno se siente. ¿Me han tratado bien? Sí, porque he estado 20 años, ahora los directores no duran más de cuatro años. ¿La gente me ha querido? Sí, la gente me recuerda pero tampoco soy tan maravilloso para que me tengan que hacer la ola cada vez que me ven. He hecho cosas muy bonitas en España, ahora estoy en Rusia y en todo el mundo y ya está.


Lista de asistentes:

Nacho Duato, Tamara Muñoz-Calero, Amaya Miñano, Beatriz Sanz, Dulce Ortega, Ana Belén, Cristina Carrillo, Cata Moreno de la Cova, Eva Ortega, Laura Esteban, María Zaplana, Marga Crespo, Marta G. Cassina, Vanessa Monfort, Verónica Fdez de Córdova, Xisca Ramis, Alfonso Mtnez de Irujo, Antonio de la Riva, Carlos Jardón, Chema Gredilla, Ernesto Fernández Bofill, Guillermo Chico, Gerardo Viada, Iván Matamoros, Julio Rodríguez, J. M. Padilla, Enrique Chico, Miguel Bernáldez, Ricardo Goizueta, Santiago Pedraz, Ricardo Rodríguez, Germán Gamazo, Francesc Guardans, Víctor Manuel y Miguel Muñoz -Calero.


Coordinador: Miguel Muñoz-Calero.

Resumen de la tertulia y blog: Alejandro Dolz.

Fotografía y grabación: Tamara Muñoz-Calero e Iván Matamoros.

Grabación: Iván Matamoros.

Tarjeta invitación: María José Sanz.