Fecha: 27 de Septiembre de 2016
Lugar: La
Posada de la Villa
Cava Baja, 9
MADRID
Asistentes:
Antonio Hernando Grande, (invitado, Mariano Fernández Bermejo, Assumpta Serna,
Julio Rodríguez, Jacinto Santos, Juan Chaves, Guillermo Llamas, José Ignacio
Rodrigo, Leandro Crespo, Carlos Arribas, José Manuel Gredilla, Juan Carlos
Villalonga, Luís Blázquez, Antonio de la
Riva, Tamara Muñoz Calero, Fernando Ramírez de Haro, Germán Gamazo, Ana García, Jaime Porras, Cristina Carrillo,
Javier Gómez Bermúdez, María Carrillo, Santiago Pedraz, Miguel Muñoz Calero y
Luís Yáñez.
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Por este Foro han ido pasando personas de la más curiosa
y diversa condición humana. Todos ellos, sin excepción, de una gran autoridad cultural, de una notable condición humana y sobre
todo líderes en el cometido que han elegido o les ha tocado vivir en suerte. Políticos,
jueces, artistas, deportistas, periodistas, etc. todos sin excepción alguna han
dejado aquí la impronta de su saber y la huella de su alto conocimiento. Hasta
hoy no habíamos invitado a nadie dedicado de lleno a la ciencia y a una labor investigadora profunda,
en parte porque nos resultaba algo muy dificultoso y complicado, y sobre todo
por lo complejo que podría resultarnos resumir
temas tan enrevesados y delicados en algo medianamente comprensible, y
posteriormente insertarlos en nuestra página web. En principio no era una labor
fácil, pero el invitado puso todo de su parte e hizo todo lo posible para que
lo difícil resultase más o menos sencillo y entendible.
Antonio Hernando Grande, nacido
en Madrid el 4 de Septiembre de 1947.
Catedrático de
Magnetismo de la Materia en la Universidad Complutense de Madrid. Doctor “Honoris causa” por las Universidades del
País Vasco y Cantabria. Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias
Exactas, Físicas y Naturales. Premio Nacional de Investigación “Juan de la
Cierva”. De su saber y de sus conocimientos tienen sobrada constancia en numerosas y
prestigiosas Universidades del mundo, así como en publicaciones especializadas y
científicas donde ha dejado el sello de su alta preparación.
Cuando se
habla de ciencia, al más alto conocimiento, a la mayoría suele parecerle algo
muy farragoso y complicado. Es normal que así sea, la ciencia de gran nivel y
muy especializada lógicamente no está al alcance de todos, sin embargo en esta
ocasión el invitado le dio un tono distendido y cercano, sin dejar por ello la
rigurosidad científica, llevando la
jornada por derroteros bastante entendibles, haciéndonos participes de una
velada de lo más llevadera e incluso entretenida. Antonio Hernando Grande es un
científico que no se enmarca en el arquetipo de ese “sabio despistado” que vive
en otro mundo y que pasa de casi todo, no, Antonio Hernando es todo lo contrario, vive la
realidad del tiempo que le ha tocado vivir y asimismo con sus altos
conocimientos científicos es notario de su época. La ciencia no distancia a los
suyos de la objetividad, todo lo contrario, si cabe los aproxima cada vez más a
la realidad y al pragmatismo. Los hace más cercanos e incluso diría que más
humanos.
Sería
materialmente imposible resumir en unas cuantas páginas todo el contenido de
las distintas materias que Antonio Hernando Grande nos fue desgranando puntual
y minuciosamente a lo largo de más de dos horas de animada e interesante
tertulia. Nos informó y nos aclaró muchas cosas. No eludió en ningún momento ni una sola respuesta a la infinidad de
innumerables preguntas que se le
formularon. Intentó aclararnos hasta el
más mínimo detalle y a fe que lo consiguió, vaya que si. Puso todo de su parte para que el más lego en
las materias que se tocaron comprendiera lo máximo posible. Fue capaz de hacernos
entender muchas de las cuestiones que le planteamos, cosas que en principio nos
parecían como algo misteriosas e incomprensibles.
Fue rotundo al
asegurar que hoy en día sin el magnetismo no se comprendería ni existiría el
ordenador, ni el televisor, ni el teléfono móvil, ni un sinfín de aparatos que
hoy forman parte del entorno de la vida doméstica. En la medicina no habría
resonancia magnética, magnetoencefalografía ni todos los adelantos de la
medicina nuclear. No hay ámbito hoy en día que nos ocupe la vida humana, que no
esté de alguna forma influida por el magnetismo.
A los que de
alguna forma han estado implicados en
este mundo de la investigación y la ciencia, a la gran mayoría se les despierta
el placer intelectual que no es otra cosa que entender como funcionan las cosas.
Liberándonos y al mismo tiempo respetando los relatos antiguos y siguiendo las
pautas que nos dejó Galileo, que nos dejó dicho
que la naturaleza es un libro abierto en el que todo está al alcance de
todos.
A la familia
de científicos españoles cuya labor ha sido encomiable en los últimos lustros,
hay que estarles muy agradecidos por el trabajo que han llevado a cabo para que
este país y la sociedad en general sean mejores.
Dentro del anecdotario que se deriva de la actividad
científica, en cierta ocasión, siendo presidenta de la Comunidad de Madrid,
Esperanza Aguirre, nos pidió si podríamos realizar una pulsera para control de
maltratadores; hicimos un prototipo en un tiempo relativamente corto y al final
le presentamos el producto acabado el cual tuvo muy buena aceptación. Desde el
punto se vista científico, fue un verdadero éxito.
La biología es
la ciencia en la que todos los científicos les gustaría implicarse y trabajar,
ya que es la única que tiene la posibilidad de modificar la naturaleza humana.
La ciencia no ha sido nada con lo que va a ser. Nos queda por saber muchísimo
más de lo que sabemos y conocemos en estos momentos.
El átomo es la
unidad de la materia. Su interior está hueco. “Un átomo es eterno”.
La materia ha
sido capaz de crear un cerebro humano por evolución. Un átomo se junta a otro
átomo, forma una molécula, otra molécula, intervienen los aminoácidos, se forma
una proteína y todo ello dio origen a un cerebro.
“En función de todo este proceso, en un momento
determinado, Antonio Hernando Grande dijo: “DIOS
ES LA MATERIA”.
El ser humano
ha creado sus propios antígenos, pero no en todos los órdenes y sentimientos,
por ejemplo contra la gula, el sexo, etc. la naturaleza se satura, sin embargo
en el afán de riqueza y vanidad no se han generado antígenos de ningún tipo. El
rico y el vanidoso no tienen límites en sus ansias y jamás llegarán al tope de
sus anhelos.
“Llamamos sentido común a la experiencia que forma
nuestra mente día a día y que nace con nuestros sentidos”.
El siglo XX sin lugar a dudas fue el siglo que podríamos
caracterizarlo de una suerte para el ser humano, ya que a lo largo de él los aparatos que se
desarrollaron propiciaron un adelanto notable en el desarrollo de la tecnología.
Si uno fuera
capaz de introducir en el torrente sanguíneo partículas de un determinado
fármaco que fueran directamente a un tumor y no al resto del cuerpo, se
evitarían los daños colaterales. Este es precisamente el gran reto de la
medicina en la investigación y los tratamientos del futuro.
La ciencia
siempre está viva, nunca se satisface asimisma, la autocomplacencia no cabe ni
existe en el mundo de la investigación.
El
conocimiento de verdad es convertir en consciente la ignorancia inconsciente.
Las partículas
en el caso de la fusión nuclear van a tal velocidad y generan una temperatura
tan elevada que sería suficiente para fundir cualquier tipo de recipiente, de
ahí que para su almacenamiento sea preciso confinarlas en campos magnéticos.
La fisión
nuclear es romper y la fusión nuclear en juntarse. Cuando se tienen átomos pesados
si se quiere liberar energía es necesario romperlos, sin embargo cuando tenemos átomos ligeros también se
libera energía fusionándolos.
Un núcleo de
hidrógeno que es el menos pesado se funde con otro y da helio y eso es lo que
pasa en el sol, y por eso el sol y la energía nuclear que se libera por fusión
es la que se emite en forma de luz, y la luz es campo electromagnético, que es
en definitiva lo que permite la vida. O sea que dos núcleos de hidrógeno se
juntan y sueltan energía, pero para que se junten tienen que vencer la
repulsión electrostática ya que son dos cargas positivas que se repelen, si se
dan con suficiente fuerza para vencer la repulsión y se juntan a corta
distancia se rompen.
“El ser humano no ha sido capaz de hacer lo que
hace el sol”.
La fisión
tiene el problema del rechazo social e incluso se especula que en unos años
cabe la posibilidad de prescindir de ella.
La ciencia en
lo que al origen respecta poco tiene que decir, de ahí que tenga que ser muy
respetuosa con las creencias y los relatos religiosos. Las religiones siempre
tendrán su propia cancha.
La ciencia
siempre va acompañada de la modestia, del criticismo y nunca hay líneas rojas
El Big-Ban es
una especulación de acuerdo con lo que se conoce. Hay una parte que la ciencia no puede explicar antes del Big-Ban.
“El origen y el final no entran en la ciencia”.
En la ciencia
actualmente sabemos como funcionan las cosas, sabemos lo que es el sol, las estrellas, las distancias
interestelares, sabemos lo que es la energía que nos llega del sol, sabemos de
los adelantos en la electromedicina, pero pese a todos estos progresos somos
conscientes que estamos en los prolegómenos del conocimiento.
Las leyes de la naturaleza son las leyes de la
física y de la evolución.
“Un físico tiene tendencia a pensar que haya un
Dios, un biólogo, difícilmente”.
Todo ser
humano es química (bioquímica) y la química es una parte del electromagnetismo.
Los electrones
o la luz se pueden comportar como partículas o como ondas, dependiendo del
experimento que se lleve a cabo. El observador puede obligar a la luz a ser onda o a ser partícula.
Una vez
conocido lo que son los genes, se puede cambiar el comportamiento humano, la
personalidad humana, o sea que la naturaleza sea algo manipulable, esto
lamentablemente nos llevará a un aumento de diferencias, por ejemplo en el caso
de la medicina, los ricos siempre tendrán acceso a una medicina avanzada que el
que no lo es jamás llegará a beneficiarse de ella.
“La ciencia no explica el por qué de de las cosas,
explica como funcionan las cosas”.
“Es imposible frenar el afán de conocimiento del
ser humano”.
De las cosas
que ha hecho y de las que más satisfecho se siente a lo largo de su carrera es
la realización de las pulseras antimaltrato y sobre todo del invento de un
esfínter artificial (femenino), que aparte del ahorro económico que genera, es
lo cómodo que resulta para la paciente, un trabajo de gran constancia y de un
esfuerzo ímprobo en el que colaboraron varios médicos con enorme eficacia. El
problema fue que la patente la compró la empresa que fabrica los “Dodotis” y no
se ha usado durante 15 años. Un claro exponente donde se ve que el poder del
dinero y los intereses privados prevalecen sobre los intereses sociales. No
debiera ser así, pero el sistema es el que es y mientras tanto
habrá que aguantarse.
Es encomiable
que una persona con tan alta preparación científica haya sido capaz de acercarnos los conceptos
básicos de la ciencia al nivel de todos los asistentes, no fue una tarea fácil.
Su forma didáctica y sobre todo sencilla de explicar las cosas, hicieron
comprensibles cuestiones que para muchos eran misterios indescifrables.
A veces la
figura de un científico nos produce una cierta prevención, quizás por un reparo
inicial a poder ser capaces de entender lo que en principio nos parece
incomprensible. Sin embargo hemos vivido unas horas donde la luz del entendimiento
y la comprensión han planeado sobre nuestras cabezas. Este Foro se siente
orgulloso de haber acercado a nuestros seguidores a un personaje como Antonio
Hernando Grande, que al margen de su sabiduría ha dejado una huella indeleble
de su gran condición humana.
Hoy Antonio
Hernando Grande nos ha acercado un poco más a ese mundo de la ciencia donde los
grandes problemas los han resuelto personas como el que a base de un constante
trabajo de investigación han conseguido despejar aquellas dudas y recelos que
la humanidad ha tenido desde siempre.
Gracias por tu
generosidad Antonio, de ahora en adelante las puertas de este Foro las tendrás
abiertas de par en par, para cuando consideres conveniente u oportuno
visitarnos, siempre serán bien recibido.
Hasta siempre
y gracias por tu generosidad.
Por: Luís Yáñez.