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jueves, 14 de mayo de 2026

Rafael Yuste en la Jaula de Gatos

 

Rafael Yuste en la Jaula de Gatos

Mi interés es entender cómo funciona el cerebro haciéndome la misma pregunta que se hacía Cajal hace 100 años. Somos una red de neurobiólogos que nos extendemos por todo el mundo, sin patria porque trabajamos para la humanidad; y también una red que se extiende también por el tiempo, que trabajamos con los que ya se han muerto, leyendo lo que escribieron y escribiendo artículos para los que todavía no han nacido. Así es como funciona la ciencia porque pensamos que no hay nada más importante del mundo por tres razones.

Primero, porque el cerebro nos define como seres humanos, nuestros pensamientos, nuestras memorias, emociones, imaginación, personalidad, comportamiento a través de la actividad de alrededor de 86.000 millones de neuronas. Y de todo eso, de una manera maravillosa y misteriosa, surge la mente humana. Y esta es la gran pregunta de la neurociencia, cómo de la actividad neuronal sale el pensamiento, sale la mente humana. Los neurobiólogos nos preguntamos ¿qué es un ser humano?, ¿cuál es la esencia de la humanidad? ¿Qué es lo que nos hace humanos? Nosotros queremos entender el problema desde dentro y dar una respuesta objetiva, ¿qué significa cuando te enamoras?, ¿qué significa cuando tienes un pensamiento?, ¿qué significa cuando piensas algo? Y no solamente queremos conocer el cómo sino el por qué ocurre. Cuando entendamos cómo funciona el cerebro, vamos a poder conocernos a nosotros mismos por primera vez después de 750 millones de años de evolución.


Aparte de esta razón humanística, nos dedicamos a esto también por razones clínicas. Muchos de nosotros salimos de los hospitales y tenemos en mente el sufrimiento de los pacientes. Y no podemos hacer nada por ellos si no entendemos cómo funciona el sistema nervioso para entender una enfermedad. Para curarla, necesitas como médicos entender la fisiología para conocer mejor la fisiopatología.


     

Y luego hay otra razón de entender el sistema nervioso, que es más prosaica, que tiene que ver con el aprovechar desde el punto de vista de la tecnología, los trucos y la sabiduría que la naturaleza ha alcanzado en todos estos años de evolución. Esto enlaza directamente con el motor de la economía mundial actual, que son las compañías tecnológicas, la inteligencia artificial y las redes. Hay muchísimos ejemplos de algoritmos que utilizan los animales y los seres humanos que dejan a años luz lo que están haciendo actualmente los mejores algoritmos de inteligencia artificial o de las compañías tecnológicas. Eso es otra razón importantísima por la cual entender el cerebro nos puede ayudar a la tecnología mundial y a la economía mundial.


Hace 10 años logramos un experimento crítico. Conseguimos utilizar una tecnología que habíamos desarrollado nosotros con láseres holográficos para mapear la actitud del cerebro de un ratón y poder manipularla con precisión inaudita. Mapeamos la parte visual del cerebro del ratón, que es la parte que mejor se conoce del cerebro, y pudimos estimular las neuronas y hacerle creer que estaba viendo algo que no estaba viendo. Es como si hubiésemos generado una alucinación al ratón. Desde el punto de vista científico era un momento inolvidable porque lo que habíamos conseguido era descifrar el código cerebral y manipularlo, es como meterte dentro del edificio. Ahora, estando dentro, ya podemos empezar a manipular el ratón y hacerle tomar control de su percepción y de su comportamiento.



Desde un punto de vista médico fue un éxito también. La esquizofrenia es una de las grandes enfermedades que asola a la humanidad. Una de las características de la esquizofrenia son las alucinaciones, tanto auditivas como visuales. Si podemos generar alucinaciones en el cerebro del ratón podemos aprender a ver cómo funcionan y controlarlas inmediatamente.


Pero al mismo tiempo que era un éxito tener este método de control en los pacientes me llegó el momento Oppenheimer. El terror en un ratón es igual que en un humano. Si puedes hacer eso en un ratón, por regla de tres, se va a poder hacer en un humano. De la misma manera que se ha hecho en un ratón se va a poder utilizar para tomar control de la percepción sensorial de una persona. Manipular su comportamiento internamente. Se abre la caja de Pandora. A partir de entonces, hasta hoy, estoy involucrado, en un gran porcentaje de mi trabajo, en cuestiones de ética y de derecho. Con colegas expertos en ética, en derechos humanos, en relaciones internacionales, llevamos trabajando diez años en lo que llamamos neuroderechos, que es promover una legislación en todos los niveles para evitar los riesgos de una utilización indebida de la neurotecnología.



Hemos promovido lo que llamamos neuroderechos, que son cinco áreas de protección de la actividad cerebral. La primera es la protección de nuestra privacidad mental, para que el contenido de nuestra mente no pueda ser descifrado sin nuestro consentimiento. La segunda es la protección de nuestra identidad personal, para que nuestra personalidad, nuestra conciencia, nuestro yo, no pueda ser manipulada desde el exterior. El tercer neuroderecho es el derecho a un libre albedrío, a la capacidad de decisión independiente de la libertad, de la decisión de los seres humanos que no sea interferido desde el exterior. El cuarto neuroderecho, eso ya es más peligroso, es el derecho al acceso equitativo a la aumentación mental. Queremos asegurarnos que tengamos unas reglas de juego basadas en el principio universal de justicia que aseguren que esta neurotecnología aumentativa sea accesible de una manera equitatoria por toda la ciudadanía. Y el último neuroderecho tiene que ver con la información que la neurotecnología implanta dentro del cerebro. Esto provoca una situación de máximo riesgo porque cualquier información que metas dentro del cerebro tiene que estar totalmente limpia de cualquier sesgo o cualquier problema de discriminación porque va a ser interpretada mentalmente como algo interno, no como algo externo. A día de hoy hay nueve sitios en el mundo donde se ha aprobado legislación que protege la actividad cerebral.


Tenemos delante la posibilidad de entender por fin quiénes somos, con una tecnología que nos permite entrar en el cerebro, entender cómo funciona y también cambiarlo, manipularlo. Y eso, por un lado, nos da una potencia enorme a la hora de tratar, por ejemplo, enfermedades mentales o neurológicas, pero también nos exige una sociedad humana con la responsabilidad de utilizar esta tecnología para el bien común y no con objetivos que se desvíen de lo ético.



Todas las personas y todos los animales utilizan el cerebro todo el tiempo, incluso cuando estamos dormidos. El único momento en que dejas de utilizar el cerebro o parte del cerebro es cuando entras en coma o te mueres, pero incluso cuando estás durmiendo te escanean el cerebro y tienes todo el cerebro encendido. Esto es uno de los grandes misterios de la neurociencia. ¿Qué es lo que está haciendo el cerebro todo el tiempo que además consume un tercio de toda la energía del cuerpo?


La evolución ha diseñado una máquina que tenemos en la cabeza que nos gasta el 30% de todo lo que comemos y está siempre encendida. Tenemos una teoría, que la explico en el libro El teatro del mundo, donde se afirma que la función principal del cerebro es predecir el futuro porque si sabemos lo que va a ocurrir vamos a poder sobrevivir y reproducirnos mejor. Esta es una explicación de por qué está encendido el cerebro todo el tiempo, porque en realidad lo que estamos es continuamente generando una realidad virtual; es la realidad en la que creemos que vivimos.


Sobre el alzheimer, hubo un estudio bastante bueno en el Reino Unido donde demostraron que hay tres cosas que puedes hacer para reducir el riesgo un 30%: ejercicio físico, sociabilidad y dieta mediterránea. Sobre el parkinson, hay neurotecnología no óptica sino acústica que se está utilizando para disminuir los temblores de esta enfermedad. El sistema nervioso que tenemos tiene la parte central, que es el cerebro y la médula espinal, una parte periférica que se extiende por todo el cuerpo, por ganglios, nervios y luego una parte, lo llamamos entérica, que está dentro del sistema digestivo. Y podemos pensar que somos en realidad una cooperativa de tres socios, y que algunas veces van cada uno por su lado. Hay muchísima interacción e independencia entre estos tres grandes sistemas nerviosos, y seguro que esto tiene una importancia médica fundamental.


¿Qué es la mente? Todavía no lo sabemos muy bien pero la idea es que pensamos utilizando imágenes, palabras, emociones, interpretaciones y todo eso ya es accesible en cierta manera empleando la neurotecnología. Es por eso que es urgente proteger los datos neuronales porque los dispositivos más potentes todavía no han salido al mercado pero se están utilizando en la clínica. En unos años tendremos dispositivos para poder escribir a máquina o pedir un Uber mentalmente por ejemplo.



Comparando la actividad cerebral de unas generaciones con otras, podemos decir que no somos especialmente más listas que los que vinieron antes. Sí tenemos mejores técnicas, mejores métodos y eso nos hace ver más lejos pero no porque seamos más inteligentes. De hecho, la percepción en general es que la evolución de los humanos se estabiliza en el paleolítico. Se ha escaneado el cerebro de la gente que está siempre enchufada al móvil y tiene la parte del cerebro del pulgar, que es mucho más grande que lo que debieras. El cerebro es permanentemente plástico. Las nuevas generaciones utilizarán la misma capacidad cerebral que tenemos desde el paleolítico y en vez de dedicarlas a cazar mamuts o a leer un periódico como hacíamos antes con las manos, las utilizarán para cosas que no podemos ni imaginar. No habrá un incremento de inteligencia y simplemente una redistribución de la capacidad cerebral.

 

Quién decide qué tipo de ser humano queremos ser. Porque si tuviésemos la idea común de saber qué humano queremos, la solución sería fácil. Pero el problema es saber quién decide. En el grupo nuestro que promulgó los derechos humanos, éramos 25 personas y cuando hablamos de la aumentación mental, había 25 opiniones. Nosotros estamos proponiendo lo que llamamos un modelo médico, que es en un periodo intermedio, hasta que la humanidad decida qué es lo que quiere hacer. Estamos copiando, por ejemplo, las legislaciones que hay existentes sobre el trasplante y donación de órganos, que son las legislaciones médicas más estrictas en todo el mundo.

  

La decisión no puede depender de las personas, si son ricos o no, guapos o feos o si vive en ciertas partes del mundo. Debe depender de un modelo médico que lleva más de 2000 años con una deontología médica basada en el juramento hipocrático de los tres principios: beneficencia, hacer bien al paciente, justicia donde se trata a todos por igual y dignidad tratando a la persona como un ser humano. Estas simples reglas deontológicas llevan tanto marcha en medicina que entonces pueden ser utilizadas como una guardaje inicial al problema de la aumentación mental.



¿Dónde queda Dios en todo esto? Como científico no podemos hablar de cosas de las que no sabemos. Y Dios es una hipótesis que no necesitamos. Entonces, lo que yo creo que Dios es una palabra que no necesitamos. Es un concepto comodín que tenemos en nuestra cultura y en el lenguaje humano, y lo utilizamos para cubrir ciertos espacios de nuestra mente y agarrarnos a ello también, que nos da ilusión, nos da empuje para el futuro.


Lista de asistentes:

Rafael Yuste, Amaya Miñano, Concha Domínguez de Posadas, Carmen Posadas, Eva Ortega, Laura Esteban, María Zaplana, Marta Bordejé, Marta Robles, Stephanie Golob, Tamara Muñoz-Calero, Vanessa Monfort, Silvia Fernández, Antonio Escmez, Antonio Hernando, Antonio de la Riva, Carlos Martínez, Celso Arango, Jesús Aguado, Ernesto Fdez Bofill, Francesc Guardans, Gerardo Viada, Germán Gamazo, Iván Matamoros, Juan Chaves, Julio Rodríguez, Luis Álvarez Cervera, Luis Puente, Luis Reparaz, Miguel Bernáldez, Santiago Pedraz y Miguel Muñoz-Calero.

Coordinador: Miguel Muñoz-Calero.

Resumen de la tertulia y blog: Alejandro Dolz.

Fotografía y grabación: Tamara Muñoz-Calero e Iván Matamoros.

Tarjeta invitación: María José Sanz.


sábado, 21 de febrero de 2026

Jorge Blass en la Jaula de Gatos

 



Jorge Blass en la Jaula de Gatos

Jorge Blass sigue persiguiendo lo mismo que aquel niño de seis años: ese instante frágil y luminoso en el que alguien sonríe porque, durante un segundo, el mundo vuelve a ser misterioso. Y mientras eso ocurra, seguirá haciendo magia. Porque él es más que un mago, es un narrador de asombros, un puente entre lo imposible y lo cotidiano y un creador de momentos que hacen que nos preguntemos si quizá la magia de verdad existe.

Alejandro Dolz


La magia es un arcoíris.

Juan Tamariz me ayudó a entender lo que era la magia. Él es ese mago que ha reinventado el arte de la magia y que en nuestro país apenas se conoce su genialidad. Es un auténtico renovador como Dalí lo fue en la pintura o Buñuel en el cine.



La magia es un arte escénico que produce una emoción muy particular. Para una mente racional es muy difícil acercarse a la magia porque es una entrega consciente a lo insólito, a lo extraordinario; es dejarse llevar, es seducirte por la fantasía que nos hace soñar. La magia produce una emoción muy fuerte porque se desarrolla en la realidad provocando alegría, cosquilleo, felicidad sin necesidad de buscar la razón. La magia es eso, es un momento de desconexión, de ver que cualquier cosa puede ser posible que es algo muy sano cuando somos adultos.




Cada año, en el Teatro Circo Price celebramos el Festival Internacional de Magia, llevamos 16 años haciéndolo donde se dan cita los mejores magos del mundo. Yo revoloteo por el mundo buscando a los mejores con el mayor talento para traer a Madrid la magia más original, más novedosa, más espectacular que os podéis imaginar. Este año viene además, dentro del elenco, algunos grandes premios mundiales.





La magia tiene gran parte de sugestión. Yo estudié psicología en la Autónoma y eso me ha ayudado mucho. El mago, el ilusionista tiene que trabajar mucho la percepción, la memoria… jugamos con los sentidos para hacer vivir algo que no está pasando en realidad. Lo estimulante es hacer vivir un momento en el que parece que ocurre algo imposible. Hay magos que cruzaron la línea erróneamente como Uri Geller que declaró al mundo entero que tenía poderes y esa postura es rechazable porque es algo muy mezquino utilizar un arte escénico para vender otra cosa. Al final nosotros somos artistas, somos intérpretes, hacemos nuestra obra en un teatro, en un lugar de arte y lo que queremos es emocionar al público, ilusionarle y hacer la vida un poco más feliz.



El éxito de un mago muchas veces depende de su material y de lo que hace en el escenario. Entre nosotros nos llevamos extraordinariamente bien y nos relacionamos con un gran respeto. Hay ciertas reglas. Por ejemplo, cuando un mago escribe un libro y cuenta sus secretos, lo pone al servicio del resto de magos. Otras veces, llamamos a ese mago y le pedimos los derechos. Yo tuve la suerte, hace 10 años, que un día me llamó David Copperfield y me dijo que quería comprarme los derechos de un número para hacerlo en Las Vegas. El truco era de teletransportación usando las redes sociales. Me encantó colaborar con él y tenemos desde entonces una relación muy buena. Eso demuestra la buena camaradería que hay en la magia. Se puede registrar un aparato mecánico, se puede registrar un guion pero un truco, un concepto es muy difícil de registrar. Estamos en ello.



En Los Ángeles está el Castillo de la Magia donde todos los años voy. Es un lugar de encuentro para los magos de todo el mundo. Es un club de miembros muy selecto: la Academia de las Artes Mágicas de Hollywood. En 2024 tuve la suerte de recibir el Stage Magician of the Year y fui a Los Ángeles a recibir el premio. Me lo entregaron en un teatro maravilloso. El United Artists Theater en el Downtown de Los Ángeles; un teatro que creó Charles Chaplin, Mary PickfordDouglas Fairbanks D.W. Griffith en 1919 inspirado en el gótico español.



La hipnosis no es una especialidad mágica exactamente y no sé muy bien cómo describirla. En cambio el mentalismo sí lo es. El mentalismo es adivinar lo que va a pasar, es leer la mente, pero todos son trucos de magia. Crea una ilusión alrededor de un fenómeno mental que es interesante, es muy estimulante pero no es más que un juego que se hace en el escenario. La magia tiene mucho que ver con lo que deseamos. A todos nos encanta volar o teletransportarnos. En la magia nos fijamos en cómo son los nuevos públicos que están cada día más avanzados, son más inteligentes y hay que buscar nuevas maneras de sorprender. El ver a alguien hacer algo extraordinario en un escenario, sea música, sea actuación, sea magia, eso siempre va a atraer al público.



La magia es un arte de 4.500 años de historia llena de gente que ha creado ingenios maravillosos. Y, desde luego, esos juegos no se explican porque romperías la ilusión. Hay gente que se dedica a “pillar” el cómo se hace y se equivocan radicalmente. Tamariz define la magia como el arcoíris. Un día llueve, sale el arco y hay una familia mirándolo. El niño se queda fascinado, quiere cogerlo pero no puede. Un científico intenta explicarle que en realidad son partículas del agua que actúan como pequeños prismas que dispersan la luz separándose en colores, etc, etc. Y toda la familia mira ese científico y le dice que todo eso no les interesa, lo que les gusta es ver y sentir ese arcoíris. La magia es eso, es ver algo maravilloso que surge delante, que es una ilusión y que no hay que explicar más.


La neurociencia está dedicando mucho tiempo a la magia. ¿Qué es lo que sucede en la mente del ser humano cuando ve un juego de magia? ¿Por qué hay ese momento de perder la atención, de recordar cosas que no han pasado? ¿Qué técnicas utilizamos para burlar la mente, para hacernos vivir cosas que no están sucediendo en realidad y que las tenemos delante? ¿Juraríamos que son verdad? Los científicos lo están estudiando pero a nivel artístico es mucho más inteligente dejarse llevar y disfrutar. Gozar de ese momento del arcoíris donde no sabemos por qué pasa.

   

Es verdad que la magia te dota de un cierto escepticismo, para mí sano. Yo no creo en lo inexplicable. Soy muy irracional. La magia usa recursos como lo hacen otros campos como la política o la publicidad y es la desviación de la atención, el hacer creer algo, el paréntesis de olvido.



Hace ya veinte años que cuatro o cinco amigos nos reunimos en algunos hospitales a hacer magia y nos dimos cuenta del poder terapéutico que tenía. Entramos en una habitación, un lugar hostil donde hay una familia que lo está pasando mal y ves cómo haciendo magia accedes muy bien a ellos y se emocionan y les sirve para desconectar de esa realidad. No hay ningún teatro del mundo que te dé esa emoción, que te devuelva esa energía. Esa es nuestra Fundación Abracadabra. Las experiencias son maravillosas, un niño al que yo visité en Valencia estaba con una leucemia terrible que finalmente superó. Hoy es un mago más de nuestra fundación que visita hospitales para llevar este bálsamo a los niños enfermos. Siempre que voy a una ciudad, intento ir un día antes al hospital. Ahora somos 160 magos por toda España.



En la magia somos autodidactas y nos exponemos al riesgo continuamente. Inventamos nuestro trabajo, creamos nuestros proyectos. Esa dificultad nos hace muchas veces equivocarnos. Llevo 25 años de carrera y he aprendido a fallar cada vez mejor. He tenido grandes éxitos y grandes fracasos pero lo importante es seguir en la brecha y continuar creando con la actitud de aprender continuamente.

                                           

Lista de asistentes:

Jorge Blas , Patricia Melgarejo, Lourdes Aja, Eva Ortega, Irene Villa, María Jesús González, Laura M. Sanz, Marga Crespo, Marta G. Cassina, Marta Robles, Marta Bordejé, Paula Shaman, Xisca Ramis, Tamara Muñoz -Calero, Verónica Fdez de Córdova, Espido Freire, Cata Moreno, Vanessa Monfort, Marta Milans, María Zaplana, Laura Esteban, Álvaro Ortiz, Alejandro Dolz, Alfonso Mtnez de Irujo, Ernesto Fdez Bofill, Eduardo Rodrigo, Jaime Porras, Jesús Aguado, Gerardo Viada, Iván Matamoros, Santiago Pedraz, Luis Puente, Miguel Muñoz -Calero Jr, Miguel Bernáldez, Ricardo Goizueta, Julio Rodríguez, Tony Hernando, Francesc Guardans, Nacho G. Rasina y Miguel Muñoz -Calero.

Coordinador: Miguel Muñoz-Calero.

Resumen de la tertulia y blog: Alejandro Dolz.

Fotografía y grabación: Tamara Muñoz-Calero e Iván Matamoros.

Tarjeta invitación: María José Sanz.