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viernes, 23 de noviembre de 2018

ALFONSO DE CASTRO TORNERO, EN JAULA DE GATOS.



Fecha: 24 de Octubre de 2018.
Lugar: LA POSADA DE LA VILLA.
          Cava Baja, 9
          M A D R I D

Asistentes: Alfonso de Castro (invitado), Sandra Fagil, Gerardo Viada, Javier Menéndez, Silvia Hernández, Tamara Muñoz Calero, Antonio de la Riva, Guillermo Llamas, Jesús Díaz, Juan Chaves, Mariano Fernández Bermejo, Jacinto Santos, Antonio Vázquez Muñoz Calero, Miguel Muñoz Calero y Luís Yáñez.
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Fue una experiencia realmente interesante. Distinta. Muy amena y sobre todo novedosa. Digamos, que fue una necesidad que este Foro  precisaba, para completar el ciclo de visitantes, que por su singularidad y preparación pudieran ilustrar a los contertulios. Y a fe que  lo conseguimos, para satisfacción de los que ese día tuvimos la dicha de departir intensamente durante unas horas, con nuestro invitado  Alfonso de Castro. El hecho de haber traído a una persona como él, fue de lo más acertado. El carácter que imprime la profesión  militar, y la disciplina castrense, que  siempre ha caracterizado al personal del Ejército del Aire, hace que sus miembros, por sus conocimientos y por sus experiencias,  generen una gran atracción, y eso unido a que al mismo tiempo su trabajo, tiene  un cierto toque de romanticismo, la velada no pudo resultar más interesante.
Volar como un pájaro, sentir  el aire frío, poder cruzar montes y ríos salvando todo tipo de  obstáculos, ha sido secularmente el ansiado superpoder que todo ser  humano quiso haber tenido. Sabios, genios, inventores visionarios y antiguas civilizaciones así como notables y viejas culturas, intentaron por todos los medios elevarse del suelo como los pájaros. Tanto unos como otros nos fueron legando todas sus experiencias, sus epopeyas e incluso sus fábulas; pero de alguna forma sirvieron para que nuestros antepasados siguieran  alimentando el ansiado sueño de volar. Como la leyenda mitológica griega de Ícaro, en la que su padre Dédalo construyó  unas alas con plumas de pájaro y cera y le enseñó a volar. O el mito de la cultura  Rapa Nui de la Isla de Pascua en el que uno de sus seres mitológicos al que dieron en llamar Tangata Manu, que era investido como el “sagrado hombre-pájaro”, poseyera el poder de sobrevolar los acantilados de la isla, después de haber vencido en una competición, para obtener el primer huevo del Charrán Sombrío, (Manu Tara). 
O la genialidad de Leonardo da Vinci que diseñó un artefacto volador llamado ornitóptero que nunca llegó  funcionar por un cálculo erróneo para elevarse del suelo. O el ultraligero de George Cayley, que empeñó toda su vida en analizar las necesidades técnicas que se requerían para volar. O el traje de alas de Helene Alberti  pionera de este tipo de vuelos. O el temerario Clem Sohn, inventor del “puente de alas de murciélago”. O el prototipo de Francis Rogallo, consistente en un ala flexible.  O el cóndor de Paul MacCready que con su albatros de telaraña, consiguió cruzar por primera vez  el Canal de la Mancha con un avión impulsado por un hombre para el despegue. O los saltos base del español Alvaro Bultó que con su traje de tela hinchable, batió uno tras otro todos los records mundiales, hasta que lamentablemente halló la muerte en un accidente en los Alpes suizos. Todos intentaron elevarse del suelo, y poco o mucho, lo consiguieron, y como he dicho antes, nos dejaron sus ilusiones, sus fantasías y sus vivencias.  
Pero volar,  lo que se dice volar, el ser humano solo lo ha conseguido mediante la utilización de  los avances de la ciencia. Subido a aquellos viejos artilugios que los inventores nos fueron dejando desde el siglo XV al siglo XX. Hoy el hombre ha conseguido con los adelantos tecnológicos, cumplir su sueño secular: Volar. Bien en el globo aerostático, en el dirigible, incluso en el helicóptero y en el ultraligero, que hoy nos parecen reliquias de un tiempo pasado, viendo los aviones que actualmente surcan los cielos, pero en todos ellos el ser humano ha estado  presente desde el despegue al aterrizaje, aunque últimamente y en el futuro, con los adelantos tecnológicos actuales, se prevé que la presencia del hombre seguramente no será necesaria. Y entonces perderemos el romanticismo y la ilusión, en pro de una nueva era que no se si nos permitirá soñar como lo hemos hecho durante tantos siglos. Ya veremos.
Un currículo como el de Alfonso de Castro, es difícilmente  igualable. Inició su carrera militar en el Ejército del Aire, en la Academia de San Javier (Murcia). Accedió ya como teniente al curso de Caza y Ataque en Talavera la Real (Badajoz). Su primer destino en una unidad de caza fue en el Ala 11 de Manises (Valencia) donde empezó a volar en el Mirage III. Regresó a Madrid al Centro de Ensayos y Experimentación en Vuelo del Ejército del Aire. Realizó cursos de ensayo en Gran Bretaña, EE.UU. y de piloto experimental en Francia. Fue nombrado representante de España en el programa Eurofighter, un avión de fabricación  enteramente europeo. Responsable del programa “Proyect Pilot” como representante español. Actualmente dentro de la estructura de AIRBUS, es el piloto responsable de los ensayos de producción española. 8.000 horas de vuelo en más de un centenar de aviones y visitado más 100 países, hablan por sí solos de su larga y dilatada experiencia.  Un militar que ha cumplido los 60 años y ha vivido en la carlinga de un avión más tiempo que casi en su propia casa. Lo que se dice todo un historial.
A lo largo de más de 5 horas, nos fue explicando de una forma pormenorizada cuestiones relativas a los vuelos de los distintos aviones que él ha pilotado. También nos relató algunos de los momentos difíciles que vivió al borde de una posible catástrofe, donde la experiencia y la  gran preparación, jugó un papel fundamental frente a una posible suerte esquiva.
Sobre la confianza que hoy nos ofrecen los aviones, considera que en la actualidad la seguridad en los vuelos del tipo y de las características que sean, son casi totales, el porcentaje de accidentes es prácticamente despreciable, teniendo en cuenta  la circunstancia que en cualquier momento del día pueden estar volando más de un millón y medio de personas.  Es obvio que siempre cabe la posibilidad de que ocurra un accidente, pero en un porcentaje bajísimo, para ello tienen que concatenarse una serie de circunstancias. Por ejemplo un diseño erróneo en la fabricación de una aeronave por parte de los ingenieros, y eso que tienen infinidad de controles, que hacen que esta posibilidad sea muy remota. También cabe la probabilidad del fallo humano, aunque esta circunstancia también es mínima, por la propia reacción de los sistemas de seguridad del aparato que se activan de inmediato, y además por el hecho de que siempre en la cabina van dos pilotos, que en el caso de que a uno de ellos le ocurriese cualquier problema, siempre estará el otro para que todo siga discurriendo con toda normalidad.
La primera vez que se subió a un avión de caza, sintió una sensación de angustia brutal. Verse en una cabina, muy cerrada y hermética, con un montón de instrumentos delante y vestido con todo el equipo de vuelo a base de un traje presurizado, botas especiales y sobre todo el casco que lleva una tráquea para respirar a través de ella, le creó una ansiedad que hubo de vencer por sí mismo, sabiendo que antes y al mismo tiempo, había otros compañeros que estaban o habían estado en su misma situación.
Con los aviones modernos de hoy en día, se podría despegar y aterrizar sin necesidad de un piloto, pero por razones de máxima seguridad, el piloto debe ser  el que aplique los protocolos  en el supuesto caso de emergencia; aunque los propios aviones podrían activar dicha gestión de una forma automatizada. En la casi nula probabilidad  de que se produjese un fallo, el piloto recibiría a través de una pantalla el procedimiento a seguir paso a paso, sin tener que pensar mucho sobre lo que se le indica. Uno debe seguir las instrucciones y atenerse a ellas, sin más. Hay un proceso ritual, donde el copiloto presenta al piloto los pasos que debe seguir, ya que el propio avión se le va indicando una por una, todas y cada una de las operaciones que debe realizar. 
Es cierto que todo este protocolo, supuestamente lo podría llevar a cabo el propio avión, pero hasta ahora, que está totalmente  demostrado que es posible hacerlo, no se ha querido todavía implantar este sistema, sin la presencia física del piloto. Lo que se pretende, por razones económicas y de seguridad, es hacerlo con un solo piloto, como mero observador, lo cual pondría de manifiesto  que tanto el aterrizaje y el despegue podrían ser  llevados  a cabo con todas las garantías, sin necesidad del piloto. Pero hasta ahora, esa posibilidad es solamente un proyecto, y creo que se tardará algún tiempo en ponerlo definitivamente en práctica, no porque el sistema  pudiera fallar, sino por la desconfianza y el miedo que despertaría en el pasaje, el saber que el avión no estuviera supervisado por un piloto experto. La prueba de que se está investigando en la transición de prescindir de uno de los pilotos, es el hecho de que en estos momentos se está tratando de crear “centros de control en tierra”, dirigidos por operadores que conozcan perfectamente los sistemas del avión, tales como los hidráulicos, eléctricos, motores, presurización, combustible, etc.; para qué en el caso de que surgiese un fallo en uno de los  sistemas, el piloto lo detectaría al momento y el operador de tierra le iría dando las instrucciones para solucionar el problema.
El hecho de que un avión pueda volar, sin la presencia de un piloto, incluso despegar y aterrizar, no solo es cuestión del aparato, también es imprescindible que el aeropuerto disponga de los equipos precisos y adecuados para llevar a cabo estas acciones de despegue y aterrizaje, pero la operación  de salir de pista y llevar el avión a la terminal todavía no se ha conseguido. Concretamente en España, solamente hay 6 o 7 aeropuertos de categoría 3, que estén equipados para estas funciones.
El momento más peligroso de un vuelo es el despegue y el aterrizaje. En ambos casos el exceso de peso puede ser un factor determinante. Cuando despega un avión, lo hace a máxima carga, es decir a toda potencia. Los aviones están diseñados incluso pensando en el fallo de uno de los motores, en caso de que el aparato sea un bimotor, y de dos en el caso de que sea de cuatro motores. En el aterrizaje el momento crítico puede producirse, por varios motivos; condiciones meteorológicas muy adversas, poca visibilidad o que los sistemas fallen por razones imprevisibles, teniendo en cuenta que en el descenso no se precisa tanta potencia ya que no es preciso que los motores funcionen al máximo rendimiento.
Se está trabajando en la posibilidad de que un avión sea propulsado eléctricamente, y que pudiera sustituir a los tradicionales de combustible del área de la nafta-keroseno, cosa que en su opinión  todavía está un poco lejos. Primero por el peso excesivo que supondría llevar a bordo unas baterías eléctricas, de un tamaño voluminoso y pesado; y segundo que no los haría rentables. De hecho, en lo que se está trabajando, es en disminuir el peso global del avión para el ahorro en el despegue, que es el momento de más consumo. El proceso será reduciendo el combustible y aumentando el pasaje y la carga, y una vez alcanzado el techo de vuelo, ser repostado en el aire por aviones nodriza. Este tipo de  operaciones se está llevando a cabo desde hace varios años en aviones militares con total normalidad, pero en la aviación civil todavía no se hace. Los aviones nodriza están volando en varias órbitas por distintas latitudes  del mundo, con el objetivo de atender las necesidades de los cazas que están distribuidos en comisión de servicio por  zonas estratégicas del planeta, llevando a cabo operaciones  secretas, ya que con una sola carga les sería imposible realizarlas.
El tráfico aéreo cada vez es mayor. En la actualidad hay dos fabricantes de aviones, que se llevan el 80% de la producción mundial. En los próximos 20 años, la fabricación de aviones se estima que superará las 40.000 unidades. Airbus (Francia)  y Boeing (EE.UU.), en estos momentos están construyendo una cifra  aproximada de 800 aviones al año, que no son suficientes para atender la demanda de las compañías aéreas. Hoy en día  el plazo de entrega de un avión comercial de pasajeros, un A330 de Airbus, por ejemplo, es superior a los 5 años, lo cual ratifica que el estado actual de fabricación no es suficiente para cubrir la demanda.
El futuro de la aviación necesariamente pasará por los drones, los cuales son vistos como una consecuencia necesaria, pero para el sentimiento de un piloto, cree que será algo dramático. Estos aparatos que hoy todavía tienen mucho de juguete, en un plazo más o menos corto, no es que sea una amenaza,  serán definitivos para prescindir de los pilotos, y eso para alguien que ha entregado toda su vida a esta actividad, tiene que ser muy trágico. No hay cosa más bonita y placentera que volar, y las futuras generaciones, no tendrán la posibilidad de hacerlo, salvo por placer o en competiciones deportivas. La aviación militar y civil va encaminada a prescindir del ser humano para pilotar un avión, puesto que los drones cometerán menos errores y además, serán mucho más rentables para las compañías aéreas. 
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También nos dijo que:
“La aviación hoy es mucho más sencilla. Está pensada para que cualquier persona con la preparación correcta, pueda pilotar un avión moderno”.
“Hoy los pilotos, más que pilotos, son gestores de un avión a través de un ordenador”.
“Cuando un avión no es capaz de comandar lo que el piloto le pide, es que está en pérdida”.
“Un avión que vuela  baja cota, 300/400 metros, no es detectable por el radar”.
“La aviación actual, solamente se mueve por intereses comerciales o militares”.
“En sus miles de horas de vuelo, nunca ha visto un “ovni” , ni cree que existan, sin embargo ha tenido compañeros, que aseguran haberlos visto”.
“Los pilotos americanos y franceses, fueron los primeros en realizar pruebas de ensayo en situaciones límite, de las cuales se han podido extraer importantes conclusiones, pero también es cierto que para conseguir estos resultados, ha costado a vida a un buen número excelentes pilotos”.
“Como casi todos los pilotos, ha tenido algunas situaciones difíciles, que felizmente pudo resolver satisfactoriamente”.
“Los aviones de hoy en día, se construyen con un perfil aerodinámico, fundamentalmente, por razones económicas”.
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Nuestro invitado Alfonso de Castro, después de haber surcado una y mil veces las autopistas del cielo, a más de 40.000 pies de altura, dentro de la carlinga de los distintos aviones que ha pilotado, es de los pocos afortunados que por su  profesión,  ha tenido el lujo de ver el horizonte curvo de la tierra y ese firmamento limpio, que solo unos pocos han podido disfrutar  en soledad. Ver esa perspectiva azul del firmamento que nos ofrece nuestro viejo planeta, es algo privativo de unos cuantos. El tenido la dicha de contemplarla en varias ocasiones. Allí donde solo unos pocos han podido tocar el reino de los cielos, los héroes del aire han ido dejando con su inmaculada estela la huella de su presencia. Allí donde los pilotos de prueba, los designados, los únicos, los mejores, aquellos que han sido capaces de hacer realidad la fantasía, ven cumplidos  de esta forma los sueños que tuvieron en su niñez. Volar, volar, volar…
Un hombre que ha cumplido los 60 años y ha vivido en la cabina de un avión más tiempo que en su propia casa, es un auténtico pozo de sabiduría de este extraño y fabuloso  mundo. Un piloto que creció desde muy joven, en un avión totalmente manual y fue viendo como poco a poco se incorporaban automatismos, restándole protagonismo y que iba  bajando su nivel de actividad y participación, en pro de una efectividad y de una seguridad que hoy raya casi en la perfección absoluta.
Todo un historial viviente, sabedor  que a partir de ahora, los que vengan, irán perdiendo poco a poco la sensación de volar, saber que uno ya no será responsable de que aquel amasijo de acero sea capaz de alzar y mantener el vuelo, tendrá mucho de frustración,  él seguro que vivirá siempre con la percepción y el placer de haber sido capaz de volar. Suerte la tuya Alfonso, que has cumplido tus deseos.
Gracias por tu generosidad, gracias por habernos abierto algo de ese mundo fantástico, del que tú has sido capaz de disfrutar durante tantos años.
Hasta siempre Alfonso.
Por: Luís Yáñez.   


miércoles, 10 de octubre de 2018

IÑAKI GABILONDO, EN LA JAULA DE GATOS.



Fecha: 19 de Septiembre de 2018
Lugar: La Posada de la Villa.  Cava Baja, 9
           M A D R I D

Asistentes: Iñaki Gabilondo (invitado), Ana Belén, Marta Robles, Sandra Fagil, Patricia Porras, Ana Morales, Tamara Muñoz Calero, Gerardo Viada, Miguel Ríos, Mariano Fernández Bermejo, Santiago Pedraz, Fernando Andreu, Víctor Manuel, José Ignacio Rodrigo, Juan Fontán, Luís Blázquez, Guillermo Llamas, Jacinto Santos, Manuel García Hierro, Leandro Crespo, Patxi Andión, Julio Sanz Lozano, Antonio de la Riva, Jaime Porras, Enrique Chico, Alberto Sánchez Horneros, Miguel Muñoz Calero y Luís Yáñez.
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Durante muchos años hemos oído a través de la radio, la palabra de este mago de las ondas,  la voz inconfundible de Iñaki Gabilondo. En el mundo de la radiodifusión española, siempre ha habido grandes genios, cada uno en su especialidad, que marcaron una época en la que fueron dejando la huella de su  grandeza profesional. Sin duda alguna  Iñaki Gabilondo ha sido y sigue siendo  uno de los referentes más significativos. Durante la dictadura franquista, época muy dura y difícil, había que ser enormemente imaginativo y hábil al mismo tiempo, para filtrar a través del muro de la censura, mensajes y opiniones discrepantes con el poder político del momento. 


La agudeza y el arte de ingenio afloraron en aquellos días en los mejores; siempre ha sido así y seguirá siéndolo. Amén del riesgo profesional que se corría, lo fácil era acabar con los huesos en la cárcel y eso era un tanto complicado y por supuesto muy  peligroso. Uno se jugaba algo más que el reconocimiento de una audiencia. Pero hubo periodistas que pese al peligro y las vicisitudes, se la jugaron a pecho descubierto, con firmeza y sin miedo, fueron varios y  uno de aquellos  fue Iñaki Gabilondo. Siempre en pro de que la noticia llegase al ciudadano lo más veraz y lo menos manipulada posible. ¿Lo consiguieron?, claro que lo consiguieron. Yo que soy un producto de la guerra civil, puedo dar fe que fue así, pero había que saber escuchar y leer entre líneas y palabras, para poder descifrar los mensajes que  nos enviaban. Una época en la que la imaginación se estrujaba para llegar a conclusiones que alimentaran las esperanzas de libertad.


 A ellos, a los profesionales de los medios de comunicación, se les deben buena parte de muchas ilusiones, máxime en aquellos tiempos en los que hasta el pensamiento, estaba maniatado por la intolerancia.
Cincuenta y cinco años de inmaculada profesión periodística, desde que empezó en Radio Popular de San Sebastián en 1963, hasta nuestros días, ciertamente dan mucho de sí, tanto para bien como para mal. En su caso es obvio que prevalece lo primero, puesto que todo el panorama periodístico, no solamente español, sino del mundo entero, reconocen su incuestionable categoría. Habría que ser muy necio, sectario e indocumentado, para no reconocer su talla y su valía.

Periodista serio donde los haya, que jamás ha tergiversado, inventado o falseado una noticia, y que nunca dijo aquello que no había ocurrido. Su forma de hacer periodismo, ahí está, es todo un tratado ejemplar de cómo hay que hacer las cosas.
En cierta ocasión, en una reunión de periodistas, alguien dijo: “La verdad no existe, todo es subjetivo”, y ante esta manifestación uno de los presentes reaccionó contundentemente diciendo: “¿Cómo que la verdad no existe?, basta con no mentir”. La respuesta no pudo ser más rotunda. Uno puede estar o no equivocado, esa es otra cuestión, pero lo que no se puede hacer, es que cuando las cosas suceden, negarlas o contarlas según sus propias conveniencias, eso sí que es intolerable. Y no es una cuestión de izquierdas o de derechas, es una cuestión de valores, que en algunos casos se han perdido en esta profesión, como por ejemplo, la honradez y la palabra,  algo que nunca debiera haberse permitido.
Un periodista, aparte de dar una imagen de credibilidad, tiene que mantener por encima de todo la dignidad, una virtud que se gana día a día, y que  le es  reconocida cuando se ha hecho merecedor de ella, por el hecho de haber tenido una recta trayectoria,  marcada con el sello de la honestidad y la solvencia.

Con un verbo fluido, natural, conciso y claro, nos fue haciendo una exposición de su percepción personal, de cómo ha visto y ve las cosas desde años atrás hasta nuestros días. Lo hizo desde una reflexión muy particular, sin pretender en ningún momento hacer labor alguna de apostolado, y mucho menos sentar bases de cómo uno debe pensar y reaccionar ante el futuro que se nos presenta. Me ha parecido un análisis puntualmente muy acertado, sin que por ello se desechen otras opiniones o posturas que discrepen de sus tesis. Esto es la esencia de la democracia, respeto a las ideas de los demás, sin que por ello, uno deje de defender las suyas.

En los últimos años está viviendo un momento de gran escepticismo, por el hecho de que esta sociedad erróneamente  esté gestionando el ayer, cuando debiera preocuparse del presente actual en que vivimos y prepararse para ese futuro que se nos acerca. No puede evitar una mirada melancólica a los tiempos en que este país, se creía con capacidad para transformar la sociedad. Una época ilusionante en la que la ciudadanía era partícipe de los cambios que se iban produciendo. Aunque le gustaría, no sabe cuando hemos perdido ese talento social que teníamos. Y no quiere decir con esto que idealice cualquier tiempo pasado, pero si añora aquellos sueños que vivimos con tanta intensidad.

Le da la impresión que los políticos actuales, no se dan cuenta  de la capacidad de transformación que tienen en sus manos, desde el momento que ejercen sus responsabilidades públicas.  Es como si se les hubiesen olvidado todas sus capacidades. Pero lo peor es cuando hacen vaticinios sin fundamento alguno, ante los que aparentemente da la impresión de sentirse resignados, por hechos que consideran inexorables, catapultando la realidad del momento en que vivimos hacia el futuro, para augurarnos un negro destino de lo que supuestamente pasará. 

Y la pregunta es: ¿Os creéis que eso es tan despiadado, y que con vuestra gestión las cosas pueden ser transformadas en función de vuestras decisiones? ¿No sabéis que las cosas no son el resultado de un designio fatídico, sino el resultado de lo que los pueblos hacen y lo que permiten que  hagan sus representantes? Entre esto y su oficio de comunicador, que está acompañado en paralelo y con una mirada cortoplacista, les estamos transmitiendo a la sociedad un mensaje oscuro,  que la ciudadanía le guste o no, se ve en la necesidad de aceptar un futuro poco esperanzador que se les avecina. Cuando se acepta un destino trágico y no se lucha contra él, el final nos lleva al fatalismo. 

Y ante esta posibilidad, la sociedad debe rebelarse, puesto que ella misma tiene que decidir su propio futuro. Es precisamente por todo esto,  por ese temor a que no reaccione con prontitud, por lo que dice que lleva unos años de un cierto desaliento.

La democracia es imprescindible y necesaria, pero cree que en estos momentos, se está viviendo una gran crisis de la misma. Es necesario revitalizarla por los medios que sean. Se percibe el peligro en muchas cosas, como por ejemplo el hecho de que los partidos políticos hayan ido derivando hacia grupos extremadamente cerrados, con disciplinas de corte militar, que prácticamente no permiten la más mínima discrepancia, y si uno por las razones que fuere, intenta apartarse lo más mínimo de la ortodoxia del partido, es expulsado del mismo con todo tipo de descalificaciones. No es de recibo.

Después de la dictadura franquista, la política que todos esperábamos ilusionados, fue  ocupándolo absolutamente todo. Hasta la organización menos importante e influyente, fue tomada y controlada por los partidos políticos, sin embargo hubo muchos debates pendientes que quedaron sin celebrarse, entre ellos el de la justicia, que hasta la fecha no se ha conseguido. La velocidad de la justicia y la de la comunicación, hasta la fecha no han conseguido sincronizarse, algo que en su opinión es un tema central y fundamental de la democracia. Los tiempos de la justicia son lentos en sí, los de la información son inexorablemente rápidos. Este es un problema objetivo que necesariamente precisa articular un equilibrio, que no quiere decir que haya que atropellar el proceso judicial, ni mucho menos, pero si precisa de unos medios modernos con los que agilizar los sumarios.

La sociedad española hizo un esfuerzo enorme por adaptarse a los nuevos tiempos, creciendo de una forma desmesurada, pero al poco tiempo empezaron a dar síntomas de flaqueza instituciones como la jefatura del Estado, los partidos políticos, el Parlamento, los medios de comunicación, los sindicatos, etc., en cierto modo por el hecho de que se le iban agotando las pilas, como consecuencia de unos fenómenos que han ido generando una serie de patologías. Los partidos políticos han terminado enrocándose en sí mismos, de una forma incomprensible. Si quieren tener futuro, han de reciclarse y evitar en lo posible la endogamia que no favorece en nada los objetivos para los que nacieron y que la sociedad les había demandado. 

Tienen que darse cuenta que todo está cambiando a una velocidad tal, que o se integran en el cambio o por el contrario quedan fuera de juego. La apariencia es que da la impresión de que no se percatan de las auténticas necesidades de la ciudadanía. Le sorprende cómo la sociedad española,  esté tan indolente y pasiva, cuando ve la gran ineficacia en la resolución de los problemas que le afectan. Es cierto que para cualquier decisión política, se necesitan mayorías muy cualificadas y unir muchas fuerzas y voluntades, que hoy por hoy, no se percibe esta disposición, ni tampoco la altura de miras que se necesita para acometer  estos problemas. 

Cada día que pasa vamos dejando arrinconadas cosas de una importancia extraordinaria, porque están fuera de nuestro alcance y porque creemos que no se pueden abordar, precisamente por estar convencidos de  que no tienen solución. Citemos algunos de ellos: La reforma energética, el pacto educativo, el reajuste institucional, la justicia,  la modificación del problema productivo, la revisión de la Constitución, el actual problema de Cataluña, el paro, etc., problemas que imprescindiblemente necesitan de una mayoría, y no se pueden solucionar de ninguna manera sin un pensamiento común y generoso, alejado de posturas intransigentes.

Es la primera vez que la sociedad es a la vez  escéptica y crédula, es decir, que no cree en nada y al mismo tiempo se lo cree todo. Convierte en vulnerable a  todos y a todo, de tal forma que pone dificilísimo  el acceso a nada, porque la gente te puede recibir con una indiferencia y desconfianza superlativa, aunque uno llegase a venir con la solución de los problemas absolutos de la humanidad. Gran parte de todo esto proviene de las redes sociales, que de alguna forma nos han idiotizado, hasta el punto de que algunos creen que si no estás en el circuito, careces de la homologación necesaria para formar parte del sistema. Este es un mundo muy infantilizado y como vemos que está derivando hacia ahí, prácticamente todo lo que conocemos empieza a manejarse con unos usos y costumbres que no son los nuestros.

Lo que está claro, es que lo que nos traerá el futuro va a obligar a la sociedad, tanto a esta que aparentemente  no le importa nada, como a la que es consciente que si le importará, que se ha de enfrentar  a una serie de preguntas a las que necesariamente tendrá que de darles  una respuesta, y en ese momento se producirán unos cambios de tal naturaleza, que provocará un desafío brutal en el seno de la  propia sociedad. Lógicamente esta reflexión, casi con toda seguridad, no afectará a aquellos que ahora sobrepasen el medio siglo, pero si a la juventud actual, que en estos momentos está preparándose cultural, social y políticamente para ese futuro al que se refiere.

La batalla que actualmente se está librando en la sociedad, es la de la homogeneización y la de los localismos, por el hecho de que  la globalización lo está unificando todo. Frente a esta corriente, que muchos perciben que puede acabar con la biodiversidad y con el libre pensamiento, se ponen en marcha unos movimientos de regreso al pasado, tratando de atrincherarse de esta apisonadora que lo uniformiza todo. En esta batalla Europa está totalmente implicada, aunque muy debilitada y desarticulada. Es cierto que el eje del mundo se ha ido desplazando al continente asiático. Europa, o cambia o  no tiene ningún porvenir en el concierto de  naciones en la nueva sociedad global, si no es uniendo sus fuerzas para tener más musculatura económica, y por otro lado, transmitiendo ese tesoro de  valores, que durante siglos supieron expandir por todo el mundo llevando la cultura y el conocimiento a todos los pueblos del planeta.

La España de hoy en día es un país pujante con empresarios, investigadores, científicos, etc. que están trabajando de una forma muy destacada y reconocida, la cuestión  es que está fuera del circuito del discurso oficialista. Los centros de investigación que tenemos en España son punteros, los científicos son extraordinarios, las empresas españolas están reconocidas a nivel mundial, pero el gran problema es que todo este potencial está viviendo su aventura en solitario, sin apoyos institucionales, y así es muy difícil, por no decir imposible, conseguir objetivos importantes. El desamparo político es de tal magnitud, que incluso el periodismo, que debiera denunciar esta trágica pasividad, se ha visto lamentablemente arrastrado al silencio por el inmovilismo oficial. Y así no vamos a ningún sitio.

La cuestión de la educación ciudadana, es algo que merece un análisis profundo. La libertad es básica y primordial para el desarrollo democrático de un país, pero lo que no es de recibo, es la falta de educación y de civismo. No se puede entender por libertad, la grosería, la impertinencia, la falta de respeto y el abuso de poder. Cree que una parte de la ciudadanía se ha saltado las normas elementales de una forma incomprensible. Han dado una interpretación equivocada a la libertad, que se aleja de los principios que la han hecho imprescindible para la convivencia, despreciar estos fundamentos puede conducirnos a una situación que nadie desearía.

En el tema del terrorismo, hay que ser muy objetivo y no dejarse influir por reacciones en caliente, porque hay un abismo sideral entre una barbaridad dicha por un imbécil  en una canción – por llamarle de alguna manera – y el paso a la complicidad con el terrorismo. Es cierto que en esta cuestión hay muchas heridas sangrantes y cierta paranoia, comprensible cuando la barbarie ha afectado directamente a uno mismo o a lo cercano, pero desde el punto de vista de la justicia, las cosas han de verse con una óptica serena y  lejos de apasionamientos.

El caso de Cataluña es muy específico y singular. El hecho de no ser abogado  no le permite hacer una valoración ponderada y equilibrada, sin embargo, por su profesión ha escuchado opiniones de juristas solventes, que consideran que el hecho de haber acusado a los dirigentes del gobierno catalán, actualmente en el exilio o en prisión preventiva, del delito de rebelión, estaba fuera de lugar, y se corría el riesgo, como así ha sido, que la justicia de otros países europeos no aceptasen este delito para extraditarlos. Había otros motivos de encausamiento, que posiblemente hubieran prosperado en países como Bélgica y Alemania, y con toda seguridad hoy estaríamos en otro escenario totalmente distinto. Muchos juristas no entienden que el Tribunal Supremo, instruya e investigue un asunto como el de Cataluña, aunque también es cierto que el hecho de no tener una formación específica en este tipo de materias, las opiniones pueden resultar un tanto temerarias. En relación con los políticos encarcelados, manifestó su opinión diciendo: “Si el acercamiento de los políticos presos fue un acto de normalidad legal, que sea bienvenido. Pero sí con ello se pretendía dulcificar el encuentro que tuvieron Pedro Sánchez y Quim Torra, me temo que fue una pérdida de tiempo”. También cree que en estos momentos detener la máquina del movimiento independentista, no le parece nada fácil.

Las redes sociales hay que valorarlas, observarlas, interpretarlas y entenderlas como un punto de referencia, pero en todo momento con mucha objetividad, y primordialmente para conocer la temperatura social en casos determinados, pero en ningún momento poniéndose de rodillas ante ellas, ni concederles una autoridad que no tienen, ya que esta autoridad reside en los centros representativos de la propia sociedad. Los medios de comunicación están viviendo una crisis fabulosa, como consecuencia del cambio de las nuevas tecnologías, que han irrumpido sobre los medios hundiendo las estructuras tradicionales, lo cual ha producido un pánico sobre el sistema, de tal magnitud, que siendo como son las redes sociales, objetivamente muy importantes, lo son más, porque los propios medios de comunicación le han dado posiblemente una  importancia desmesurada. Cualquier diario que visitemos en estos momentos, en cualquier punto del planeta, parece más una nave espacial que una redacción periodística. La preocupación es tal, que todos están llevando a cabo una transformación de cara al futuro, ante el reto de poder adaptarse a la realidad actual.

    




Nos dejó algunas reflexiones, que dejan muy claro cual es su forma de pensar. Estas son algunas de ellas:
“La crisis del 2008 desenmascaró la forma de vida y la realidad en la que vivíamos; fue como si de pronto hubiésemos descubierto la impotencia de cualquier ilusión humana”.
“Los partidos políticos, han dejado de ser una esperanza, para la solución de los problemas de los ciudadanos”.

“Soy un defensor de la Transición, aunque  sí es cierto, que a  partir de entonces, no se hayan hecho bien todas las cosas, pero si la mayoría”.
“Es absurdo decirle a la juventud actual, que no tiene futuro, lo que tenemos que decirles, es que su futuro no está escrito, que lo tienen que escribir ellos mismos y que será como ellos lo escriban”.
“La sociedad se pregunta permanentemente, que es lo que va a pasar, cuando lo que tenemos que preguntarnos, que es lo que vamos hacer”.
“El pasado está lleno de profecías que no se han cumplido”.
“No es cierto que la verdad esté en las redes sociales, lo cual es un enfoque erróneo,  por el hecho de que en ningún momento representa la mayoría social”.
“Estamos educando a nuestros hijos para el mundo que se va, no para el mundo que viene”.


“La sociedad puede cambiar mucho más de lo que parece”.
“Esta juventud, que en muchas ocasiones dicen que pasan de todo, no van a poder pasar de las múltiples realidades que les esperan en un futuro”.
“Cree que Europa no tiene porvenir ante la presión del continente asiático, salvo que nos unamos sin reservas de ningún tipo, de una forma compacta y sin fisuras”.
“Más allá de lo que llamamos artículos de primera necesidad, hay otros artículos que hoy nos parecen lujos, pero en breve serán imprescindibles”.
“La sociedad vive en un permanente estupor, dentro de esa corriente homogeneizadora  que trata de unificar el pensamiento”.
“El delito de odio, es el nieto de la incitación al terrorismo”.

“Algunas naciones tienen temor a la cuestión de la migración, otras a la pérdida  de su propia identidad. No hay que tener miedo, hay que dar solución a los problemas”.
“El medio de comunicación es un producto intelectual. Nadie monta un periódico  para ganar dinero, se ha hecho siempre con otros fines menos prosaicos”.
“Los medios de comunicación deben contar a los ciudadanos lo que tienen derecho a saber, no lo que quieren oír”.
“La política se ha abrazado  la demoscopia, perdiendo ideología, sentido  y mensaje, sin saber lo que quiere comunicar, esperando el resultado de las encuestas, para saber la opinión que debe dar sobre una cosa”.
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Hoy hemos tenido con nosotros el arquetipo de lo que es un periodista modélico y ejemplar. Un periodista que nadie, de cualquier tendencia política que sea, lo cuestiona o lo rechaza. Su voz, su imagen y su opinión transmiten seriedad, confianza y credibilidad. Ha sido un lujo tenerlo hoy con nosotros en este Foro. Felicitémonos por ello.
Gracias por todo Iñaki, las puertas de este Foro estarán siempre abiertas de par en par, para recibirte como te mereces, con la admiración y respeto que debemos a uno de los más grandes periodistas que ha dado este país. Un periodista que ha sido capaz de transmitir ilusión y veracidad, cuestiones que el gran público ha sabido valorar siempre en su justa medida.
Hasta siempre Iñaki, muchas gracias.
Por: Luís Yáñez.

Nota: Espectacular el pescado...